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Tras años de investigación en el Herbario EIF de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza, especialistas identificaron cuatro nuevas especies entre las regiones de O’Higgins y La Araucanía. 

El estudio, publicado en PhytoKeys, advierte que todas enfrentan amenaza por la pérdida y degradación de su hábitat y aporta nuevos antecedentes sobre estos parientes silvestres del ajo y la cebolla.

Un equipo de especialistas de la Universidad de Chile descubrió cuatro nuevas especies de plantas bulbosas en la zona central del país, entre las regiones de O’Higgins y La Araucanía, aportando antecedentes clave sobre la biodiversidad chilena.

El estudio, publicado en la revista PhytoKeys, fue desarrollado por investigadores de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza, junto a colaboradores de distintas regiones, tras varios años de trabajo en el Herbario EIF.

Las especies identificadas corresponden a dos del género Miersia y dos del género Gilliesia, todas emparentadas con el ajo y la cebolla. Su identificación se logró mediante análisis morfológicos y estudios genéticos que permitieron ubicarlas dentro de su marco evolutivo.

Uno de los aspectos más relevantes del hallazgo es que estas especies presentan distribuciones altamente restringidas. Algunas se encuentran exclusivamente en la Región de O’Higgins, mientras que otras habitan sectores del Biobío y La Araucanía, principalmente en laderas andinas, bosque esclerófilo y quebradas costeras.

Esta condición las convierte en especies especialmente vulnerables, ya que sus hábitats han sido fuertemente afectados por actividades humanas como el cambio de uso de suelo, incendios forestales y la expansión de plantaciones.

Debido a su limitada distribución, los territorios donde se encuentran estas especies adquieren un carácter prioritario para la conservación, evidenciando la necesidad de fortalecer estrategias de protección basadas en conocimiento científico.

Este descubrimiento refuerza la importancia de seguir investigando la biodiversidad local, especialmente en zonas altamente intervenidas, donde especies únicas pueden estar en riesgo antes de ser plenamente conocidas.

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